GUADALUPE AYALA AGUIRRE (mexicana) nos visitó el mes de abril del año 2005, y compartimos con ella, el vasto conocimiento que nos provee la ayahuasca.


 GUADALUPE AYALA AGUIRRE

Contacto: cosmic11_11@hotmail.com

A continuación, extractos del relato personal de Guadalupe, cosechados de sus trances estáticos.

AVENTURAS HACIA MI CRECIMIENTO
PERSONAL – ESPIRITUAL
MI ENCUENTRO CONMIGO MISMA

“. . . al tomar la ayahuasca, sentí un poco de temor; muchos sentimientos y pensamientos pasaron por mi mente tan rápidos como la vibración. Sentí una sensación, como que en ese lugar, ya había estado muchas veces y mi voz sonaba diferente.

A mi mente llegaban millones de información acerca de la verdad de la existencia; que realmente, no existe nada. Todo lo que conocemos, es producto de creaciones colectivas de nosotros mismos. No hay nada, únicamente energía en movimiento. No existe ni el bien ni el mal, ni Dios ni el Diablo, ni cielo ni infierno. .
Abrí los ojos, y ya no podía más, estaba muy cansada, ya no podía con tanta información, me sentía saturada. En mi mente había o existía una claridad que jamás había tenido o experimentado. Fue como si de repente, me quitara un velo que siempre había llevado y no me dejaba ver y comprender, todo lo que verdaderamente pasa y sucede. Me volví a relajar, y llegaban a mi mente soluciones y respuestas. Sentí y percibí ese amor inmenso que siento por mi pareja. Sentí claramente estar cerca de él, sentí la unión de un solo ser y percibo sus experiencias, tan fuertes y tristes como mis propias experiencias. .

. . . mi pareja, que se hallaba junto a mi, empezó a hacerme muchas preguntas, y sin siquiera pensarlo, se las contestaba. Le dije que esta existencia, era como una película. Cada persona tiene su propia película (su vida), la planea, antes de encarnar y siente que le hace falta vivir algunas experiencias. Aunque al materializarse o nacer, se olvida del propósito de su venida. La gente se pierde dentro de su creación y no se dan cuenta del por qué de todas las cosas. . .

. . . sentí que los colores y las figuras circulares en movimiento que veía, se estaban produciendo dentro de mi, no fuera, sino en mi cerebro. La sensación que me producía, era que estaban destapando o desbloqueando algo en mi cerebro. El éxtasis que me producía, fue algo indescriptible. En esos momentos, solo existe ese instante; es una comunión con mi Dios interno. Todas esas figuras y colores, todo ese movimiento sincronizado y esa melodía, me envolvía en un éxtasis de unión dentro de mí. En ese momento, es cuando recuerdo que ya he estado en ese lugar muchas veces. Mi mente empieza a funcionar y las ideas llegan así como sus respuestas también. . . razono del por qué tomo Ayahuasca y pienso que lo más importante es mi “despertar” y reconocer quien soy, esencialmente. Comprendí luego, como dice Ronald, que la Ayahuasca prepara lo que tiene que vivir o experimentar uno en el trance.

. . . me llamó la atención ver a una anciana con cara de niña; sin ninguna arruga en su rostro y vestida con túnica blanca. Nunca pronunció palabra alguna, aunque yo entendía todos sus pensamientos. Desprendía una energía muy hermosa; me trasmitía su amor, empezó a caminar y quiso que la siguiera, y así lo hice. No había camino, pero ella hacía un camino al caminar; me llevó hasta un altar o centro ceremonial, había una gran roca plana. No recuerdo más detalles, y la anciana me invitó a subir a la roca. La superficie era muy suave, como si fuese un cuarzo tallado. Estuve sentada por unos instantes o no sé cuanto tiempo y al voltear, ella había desaparecido. Después de esta experiencia, la única sensación que tengo, es que tengo que viajar, sé que algo o alguien me espera en algún lugar. . . en otra visión veo un payaso; no tiene forma, solo veo sus ojos, su nariz roja y redonda, su boca y unos guantes blancos, en medio de cubos circulares. La boca del payaso sonríe, y pienso que todo lo material ya lo tengo; que la opulencia pasa en mí, y que lo que pida se me dará. La divinidad es muy generosa conmigo. . .